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¿Cuál es el mejor momento para realizar obras y mejoras en un colegio?

obras y mejoras en un colegio

¿Cuál es el mejor momento para realizar obras y mejoras en un colegio?

El mejor momento para realizar obras importantes en un colegio suele ser el verano, especialmente cuando los trabajos afectan a aulas, zonas comunes, instalaciones o espacios que necesitan quedar fuera de servicio. La ausencia de actividad lectiva facilita la ejecución, reduce las interferencias y permite concentrar actuaciones antes del comienzo del nuevo curso. Sin embargo, después de más de cien años construyendo, reformando y mejorando colegios, en Brillas Agustí sabemos que hay un matiz importante: las obras de verano se ganan mucho antes de que llegue el verano. Para que una reforma esté terminada en septiembre, la planificación, definición de necesidades, presupuestos, contratación y compra de determinados materiales debe comenzar con suficiente antelación.

¿Por qué el verano es el mejor momento para reformar un colegio?

Un colegio es un edificio especialmente complejo para realizar obras mientras está en funcionamiento. Cada día conviven en él alumnos, profesores, personal administrativo, familias, proveedores y equipos de mantenimiento. Por eso, las vacaciones escolares ofrecen una oportunidad difícil de encontrar durante el resto del año. En verano es posible intervenir en espacios que durante el curso tienen una ocupación prácticamente continua: aulas, pasillos, comedores, cocinas, aseos, gimnasios, patios, instalaciones o zonas administrativas. Además, concentrar determinadas obras durante este periodo permite reducir la convivencia entre los trabajos y la actividad educativa. Esto resulta especialmente relevante en intervenciones que generan ruido, polvo, movimiento de materiales o que requieren dejar temporalmente inutilizadas determinadas zonas.

Las obras que conviene realizar durante las vacaciones escolares

No todas las mejoras de un colegio necesitan esperar al verano. El mantenimiento ordinario y determinadas intervenciones pueden programarse durante el curso, aprovechando fines de semana, festivos o periodos de menor actividad. Sin embargo, hay actuaciones para las que disponer de un centro vacío o con una actividad muy reducida facilita considerablemente el trabajo. Entre ellas pueden encontrarse:
  • Reformas integrales de aulas.
  • Renovación de aseos y vestuarios.
  • Reformas de cocinas y comedores.
  • Renovación de instalaciones eléctricas.
  • Trabajos de climatización y calefacción.
  • Sustitución de pavimentos.
  • Pintura de grandes superficies.
  • Actuaciones en cubiertas y fachadas.
  • Reformas de gimnasios y zonas deportivas.
  • Renovación de patios y espacios exteriores.
  • Redistribución de espacios interiores.
  • Obras de accesibilidad.
  • Intervenciones que afecten a varias zonas del edificio simultáneamente.
La decisión debe tomarse en función de cada proyecto. El criterio fundamental no es únicamente cuánto dura una obra, sino cuánto interfiere en el funcionamiento normal del centro.

Para hacer una obra en verano hay que empezar a prepararla meses antes

Este es probablemente uno de los errores más frecuentes cuando se plantea una reforma en un colegio. Que una obra vaya a ejecutarse en julio y agosto no significa que pueda comenzar a organizarse en junio. Antes de entrar a trabajar pueden ser necesarias diferentes fases: detectar las necesidades, estudiar las soluciones, definir el alcance de la intervención, elaborar presupuestos, tomar decisiones, contratar los trabajos y coordinar materiales, proveedores y equipos. Y cuanto mayor sea la reforma, más importante resulta esa preparación. En nuestra experiencia, la planificación es una parte esencial de cualquier obra en un centro educativo, porque existe una fecha que condiciona todo el proyecto: el comienzo del siguiente curso. En muchos otros edificios puede existir cierto margen para desplazar una entrega. En un colegio, septiembre está marcado en el calendario.

Primavera: un momento clave para preparar las obras del verano

Si un colegio está pensando en acometer una reforma importante durante las vacaciones escolares, los meses anteriores al final del curso son fundamentales para dejar definidos los trabajos. No existe un calendario universal porque depende de la dimensión y complejidad de cada proyecto. Pero, como criterio práctico, cuanto mayor sea la actuación, antes debería comenzar a estudiarse. Una buena planificación previa permite llegar al verano con cuestiones importantes resueltas:
  1. Qué necesita realmente el centro. Conviene distinguir las actuaciones imprescindibles de aquellas que pueden programarse posteriormente.
  2. Qué zonas se van a reformar. Definir claramente el alcance evita cambios importantes una vez comenzada la obra.
  3. En qué orden deben ejecutarse los trabajos. Muchas actuaciones dependen unas de otras y deben coordinarse.
  4. Qué materiales y equipos serán necesarios. Determinados elementos pueden requerir plazos de suministro que hay que contemplar.
  5. Cuánto tiempo real existe para ejecutar la obra. El calendario escolar marca una ventana muy concreta que debe aprovecharse bien.
El verano es el momento de ejecutar; los meses anteriores son el momento de planificar.

¿Se pueden realizar obras en un colegio durante el curso?

Sí. No todas las intervenciones requieren esperar a las vacaciones. Existen trabajos de mantenimiento, reparación o mejora que pueden ejecutarse durante el curso siempre que sea posible organizar adecuadamente los espacios y minimizar su impacto sobre la actividad educativa. La experiencia del equipo encargado de los trabajos resulta especialmente importante en estos casos. Trabajar en un colegio en funcionamiento exige comprender que la obra tiene que adaptarse al centro y no al contrario. Horarios, accesos, circulación de trabajadores y materiales, limpieza, ruido y delimitación de las zonas de actuación deben coordinarse teniendo en cuenta la actividad cotidiana del colegio. Por eso, antes de decidir cuándo realizar una obra, conviene plantearse una pregunta muy sencilla: ¿Puede ejecutarse esta intervención sin afectar significativamente al funcionamiento normal del centro? Si la respuesta es no, probablemente tenga sentido programarla para un periodo no lectivo.

Aprovechar una reforma para preparar el colegio para los próximos años

Las obras de verano no deberían servir únicamente para reparar lo que se ha deteriorado. También son una oportunidad para preguntarse qué necesitará el colegio durante los próximos años. Por ejemplo, una intervención puede permitir estudiar simultáneamente cuestiones relacionadas con:
  • Eficiencia energética.
  • Aislamiento térmico.
  • Climatización.
  • Iluminación.
  • Accesibilidad.
  • Distribución de espacios.
  • Confort acústico.
  • Patios y zonas exteriores.
  • Conservación de fachadas y cubiertas.
  • Modernización de instalaciones.
Este enfoque cobra especial importancia ante problemas como las altas temperaturas en los centros educativos. Reformar un aula, una cubierta o una fachada puede ser también una oportunidad para estudiar cómo mejorar su comportamiento térmico y reducir las necesidades posteriores de climatización. La reforma deja entonces de ser simplemente una reparación y pasa a convertirse en una inversión en la vida útil y el funcionamiento futuro del edificio.

Más de cien años construyendo y reformando colegios

En Brillas Agustí llevamos más de cien años trabajando con colegios. A lo largo de varias generaciones hemos participado en la construcción, reforma, rehabilitación y mejora de numerosos centros educativos. Esa trayectoria nos ha permitido conocer una característica muy particular de este tipo de proyectos: un colegio nunca es solamente un edificio. Es un espacio que tiene horarios, calendarios, necesidades educativas y una actividad diaria que condiciona cualquier intervención. Por eso, la experiencia específica en centros educativos resulta especialmente valiosa. Hay que saber planificar una obra alrededor de la actividad del colegio y aprovechar al máximo los periodos en los que es posible intervenir. Este último verano, por ejemplo, hemos trabajado en la mejora de centros como:
  • Colegio Calasancio.
  • Colegio Mater.
  • Colegio Madre de Dios.
  • Colegio San Felipe Neri.
  • Residencia María Inmaculada.
  • Colegio Alemán.
  • Colegio San Luis de los Franceses.
  • Colegio Asunción Cuestablanca.
Son proyectos diferentes, pero todos comparten el mismo reto: aprovechar una ventana temporal limitada para que el centro esté preparado cuando vuelvan alumnos y profesores.

Cómo planificar una reforma de colegio para el verano

Como orientación general, recomendamos plantear el proyecto siguiendo esta secuencia:
  1. Primero, detectar necesidades. El propio equipo del colegio conoce mejor que nadie qué espacios generan problemas, cuáles necesitan actualizarse y qué mejoras llevan tiempo pendientes.
  2. Segundo, priorizar. No todo tiene que hacerse simultáneamente. Es importante separar las actuaciones urgentes, las estratégicas y las que pueden esperar.
  3. Tercero, estudiar técnicamente la intervención. Una necesidad puede tener varias soluciones y conviene valorar cuál encaja mejor con el edificio y con el uso que se hará de él.
  4. Cuarto, cerrar el proyecto antes del verano. Cuantas menos decisiones importantes queden pendientes cuando comienza la obra, mayor capacidad existe para aprovechar el periodo no lectivo.
  5. Quinto, coordinar la ejecución pensando en septiembre. El calendario debe plantearse desde el principio teniendo en cuenta cuándo debe volver a estar operativo cada espacio.

Preguntas frecuentes sobre obras y reformas en colegios

¿Cuál es el mejor mes para reformar un colegio?

Julio y agosto suelen ofrecer las mejores condiciones para las actuaciones que interfieren significativamente con la actividad educativa. Sin embargo, el proyecto debería comenzar a prepararse meses antes. El momento exacto dependerá de la duración y complejidad de los trabajos.

¿Cuándo debería empezar a planificarse una obra para el verano?

Cuanto mayor sea la reforma, mayor debe ser la anticipación. Definir las necesidades, estudiar técnicamente la intervención, presupuestarla y prever suministros antes de que termine el curso reduce decisiones e imprevistos durante la ventana de ejecución.

¿Todas las obras de un colegio deben hacerse en verano?

No. Las reparaciones y actuaciones compatibles con el funcionamiento del centro pueden realizarse durante el curso con una adecuada planificación. Las vacaciones resultan especialmente útiles para las intervenciones que afectan a espacios esenciales o producen una interferencia importante.

¿Qué reformas merece la pena aprovechar para hacer en verano?

Especialmente aquellas que requieren liberar espacios: reformas de aulas, aseos, comedores, instalaciones, climatización, pavimentos, pintura, cubiertas, fachadas, patios o redistribuciones interiores.

La mejor obra de verano empieza antes del verano

Si tuviéramos que resumir más de cien años trabajando en centros educativos en una recomendación, sería esta: no hay que esperar a que terminen las clases para empezar a pensar en las obras del verano. Las vacaciones escolares proporcionan una oportunidad extraordinaria para renovar un colegio con menos interferencias. Pero aprovechar bien ese tiempo depende de llegar a él con las necesidades estudiadas, las decisiones tomadas y los trabajos correctamente planificados. En Brillas Agustí llevamos más de cien años construyendo, reformando y cuidando colegios. Esa experiencia nos ha enseñado que una buena reforma no empieza cuando entra el primer operario en el centro. Empieza mucho antes, con una buena planificación.