Robots albañiles: la tecnología empieza a entrar de verdad en la obra
Durante años hemos hablado de digitalización, inteligencia artificial y automatización como tecnologías capaces de transformar el sector de la construcción. Sin embargo, buena parte de esa revolución se producía lejos de la obra: en programas de diseño, planificación, gestión de proyectos o análisis de datos.
Ahora el cambio empieza a ser mucho más visible.
Los robots están llegando a las propias obras y comienzan a realizar tareas que hasta hace poco asociábamos exclusivamente al trabajo humano.
Entre ellas, una tan tradicional como colocar ladrillos.
De la ciencia ficción a la obra
La robotización de la construcción ya no pertenece únicamente a laboratorios o proyectos experimentales.
Empresas tecnológicas están desarrollando sistemas capaces de realizar trabajos repetitivos de albañilería, manipular materiales, transportar cargas o colaborar con los profesionales durante diferentes fases de un proyecto.
Un ejemplo es la empresa neerlandesa Monumental, que ha desarrollado pequeños robots autónomos destinados a trabajos de albañilería. Sus sistemas combinan robótica, visión artificial, sensores y software para desplazarse por la obra y ejecutar determinadas tareas.
El objetivo no es simplemente construir más rápido.
Se trata de encontrar nuevas respuestas a algunos de los grandes retos que afronta actualmente nuestro sector.
La falta de mano de obra acelera la automatización
Uno de esos retos es especialmente importante:
la escasez de profesionales cualificados.
La construcción necesita incorporar nuevos trabajadores al mismo tiempo que una parte de los profesionales más experimentados se acerca a la jubilación.
En este contexto, la robótica puede convertirse en una herramienta complementaria para asumir determinadas tareas repetitivas, físicamente exigentes o especialmente monótonas.
Esto permitiría que los profesionales pudieran dedicar más tiempo a aquellas funciones donde su experiencia, capacidad de decisión y conocimiento técnico aportan mayor valor.
Porque la verdadera pregunta probablemente no sea:
¿Sustituirán los robots a los albañiles?
Sino:
¿Cómo pueden ayudar los robots a los profesionales de la construcción a trabajar mejor?
Robots que colocan ladrillos
La albañilería es precisamente una de las áreas donde estamos viendo avances interesantes.
Los nuevos sistemas robotizados pueden ayudar en tareas como:
- Transporte y suministro de ladrillos.
- Aplicación de mortero.
- Posicionamiento de materiales.
- Colocación repetitiva de determinadas piezas.
- Control de precisión durante la ejecución.
Al automatizar parte de estos procesos se pueden conseguir
mayor precisión y regularidad, además de reducir el esfuerzo físico asociado a determinadas tareas.
Pero una obra no es una fábrica.
Cada proyecto presenta condiciones diferentes, aparecen imprevistos y es necesario tomar continuamente decisiones que dependen del conocimiento y la experiencia de los profesionales.
Ahí sigue estando uno de los grandes desafíos de la robotización.
La inteligencia artificial también llega a la construcción
Detrás de esta nueva generación de robots existe otra tecnología que está acelerando enormemente sus capacidades:
la inteligencia artificial.
La combinación de IA, sensores, cámaras y sistemas de visión artificial permite que las máquinas puedan interpretar progresivamente mejor el entorno en el que trabajan.
Esto abre posibilidades que van mucho más allá de colocar ladrillos.
Estamos avanzando hacia obras donde podrán convivir diferentes tecnologías:
Robots + inteligencia artificial + BIM + drones + maquinaria autónoma + gemelos digitales.
El resultado puede ser una construcción mucho más conectada, donde la información del proyecto y lo que sucede realmente en la obra estén cada vez más integrados.
Más productividad, pero también más seguridad
Uno de los aspectos más prometedores de la robotización no está únicamente relacionado con la productividad.
También lo está con la
seguridad laboral.
Transportar cargas pesadas, repetir determinados movimientos durante horas o trabajar en espacios peligrosos son situaciones habituales en algunas fases de una construcción.
Si una máquina puede asumir determinadas tareas de mayor riesgo o desgaste físico, la tecnología puede convertirse en una aliada para mejorar las condiciones de trabajo.
El objetivo debería ser precisamente ese:
utilizar la tecnología allí donde pueda aportar eficiencia, precisión y seguridad, reservando el talento humano para aquello que requiere experiencia, criterio y capacidad de adaptación.
¿Cómo será el profesional de la construcción del futuro?
La llegada de estas tecnologías también transformará progresivamente los perfiles profesionales.
A los conocimientos tradicionales del oficio se irán sumando nuevas competencias relacionadas con la utilización, supervisión y mantenimiento de sistemas tecnológicos.
Probablemente veremos profesionales que trabajarán junto a máquinas autónomas, interpretarán información generada por sensores o utilizarán herramientas de inteligencia artificial para tomar mejores decisiones.
Por eso, la transformación tecnológica del sector también plantea otro gran reto:
la formación.
La tecnología avanza, pero necesitamos que las personas avancen con ella.
Tecnología y experiencia deben construir juntas
En
Brillas Agustí entendemos la innovación como una herramienta al servicio de una construcción mejor.
La incorporación de robótica, inteligencia artificial y automatización puede ayudarnos a afrontar algunos de los principales desafíos del sector: mejorar la productividad, optimizar los recursos, aumentar la seguridad y responder a la escasez de profesionales.
Pero ninguna tecnología sustituye algo esencial en una obra:
el conocimiento acumulado durante años por los profesionales de la construcción.
Quizás por eso el futuro no sea elegir entre personas o robots.
El futuro será aprender a
combinar la experiencia del oficio con las posibilidades de la tecnología.
Porque las herramientas cambian.
La forma de construir evoluciona.
Pero el objetivo continúa siendo el mismo:
construir mejor.